Skip to main content

2008-2009

15. ¿A quién debemos obedecer?

Objetivos

Descubrir que obedecer a Dios es obedecer a nuestros padres, abuelos, educadores y gobernantes. Descubrir que obedecer a estas personas, a las que Dios ha dado autoridad, trae un beneficio sobre nosotros.

Administradores y no señores (II). Escogidos para dar fruto.

Nuestro Señor no quiere que nuestras vidas sean estériles. Hay que dar fruto. En la parábola de los talentos –que veíamos la semana pasada- o en la de las minas, -muy similar- (cf. Lc 19,11 y ss.), el Señor viene a recoger el fruto del trabajo de sus siervos o administradores. Como Señor tiene todo el derecho a exigir el fruto de lo que es suyo. Y ciertamente lo exige: “¿por qué no colocaste mi dinero en el banco?

14. Noé obedeció a Dios

Objetivos

Aprender de  Noé que ejecutó todo lo que Dios le mandó hacer.
 
Reflexión
 
Comenzamos con una dinámica. Se reparte a cada chico una figura de papel para construir, un dinosaurio, un barco,… o por ejemplo un octaedro truncado que tiene 14 caras, 36 aristas y 24 vértices (ver dinámica adjunta).

Administradores y no señores

Tras referirme en los anteriores temas el Señorío de Cristo sobre lo que el hombre es y tiene, podemos concluir sin riesgo a equivocarnos que ciertamente no es el hombre dueño, sino ADMINISTRADOR de todo lo que el Señor ha puesto bajo su cuidado: los dones espirituales, el tiempo, los bienes materiales, las capacidades intelectuales, la familia, el propio cuerpo, y otros muchos aspectos y realidades.

13. Jesús obedeció

Objetivos

Aprender de Jesús, nuestro modelo de obediencia.
 
Reflexión
 
Sabemos lo que significa obedecer. Pero lo que nos cuesta es practicar la obediencia, sobre todo cuando lo que nos “mandan” hacer no nos gusta o en ese momento no nos apetece [Poned ejemplos].

12. Obedecer es confiar

Objetivos

 Aprender qué es obedecer. Descubrir si sabemos o no obedecer de forma correcta.
 
Reflexión
 
Comenzamos con un juego. Hacemos equipos pequeños. En cada equipo uno será el que deberá guiar a los demás hasta un punto determinado.

Jesucristo, Señor de lo que soy y tengo (III): El dinero

Dando continuidad al tema de la semana pasada, la Biblia también afirma que todos los bienes materiales, las posesiones en general, las riquezas y el dinero en particular, pertenecen al Señor. En el libro de Ageo, por mencionar un texto muy explícito, deja Dios bien claro la propiedad de toda riqueza: “Mía es la plata y mío es el oro” (Ag 2,9).

11. Agradecidos a Jesús

Objetivos

 
Aprender del leproso que se volvió a dar las gracias a Jesús. Descubrir motivos para dar gracias a Jesús.
 
Reflexión
 
Jesús se encontró un día con unos hombres que le pidieron algo muy difícil de conseguir. Jesús les dio aquello que pidieron y ellos muy contentos se

Jesucristo, Señor de lo que soy y tengo (II)

Si nos parásemos a pensar todo lo que el Señor ha puesto en nosotros seguramente nos quedaríamos asombrados. En el tema anterior vimos algo de todo ello. Esta semana quisiera mencionar dos dones que hemos recibido del Señor que tienen mucha enjundia, porque el uso que hacemos de ellos normalmente dice bastante acerca de nuestra persona. Son el tiempo y el dinero. De hecho, una frase que circula por ahí y considero bastante significativa, dice: “Dime en qué gastas tu tiempo y tu dinero y te diré quién eres”.

Jesucristo, Señor de lo que soy y tengo (I)

Jesucristo es Señor de todo lo que somos y tenemos. Sin alargarme demasiado ni ser muy exhaustivo, quisiera poner de manifiesto algo de lo mucho que el Señor nos ha dado. Todo eso le pertenece. De todo ello es el Señor. ¡NADA NOS PERTENECE, NO LO OLVIDEMOS! En el lenguaje humano podemos hablar con propiedad diciendo que esto o aquello es mío, o nuestro, pero en términos absolutos TODO ES SUYO.
Distribuir contenido