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Mayor de 15 años

Esclavos del pecado por nacimiento

Nacemos bajo el poder del pecado. El rey David en el Salmo 51 considera al hombre concebido en la culpa del pecado: “Mira que en culpa ya nací, pecador me concibió mi madre” (Sal 51,7).

De la esclavitud a la libertad

TODO SER HUMANO NACE BAJO ESCLAVITUD. Esto no fue siempre así, pero desde la entrada del pecado en el mundo, todo ser humano nace siendo un esclavo en términos espirituales. Al principio el hombre gozaba de libertad plena, pero el pecado lo estropeó todo, y si no hubiese sido por la venida de Cristo a la tierra, la humanidad habría quedado para siempre bajo condenación y dominio del diablo, que es el autor del pecado.

Características de los siervos de Jesucristo

Los siervos de Jesucristo se miden según el baremo que el mismo Cristo nos enseñó. Él es el único que conoce en profundidad los corazones de los hombres y que es capaz, sin equivocarse, de calificar correctamente a sus siervos. La Palabra de Dios nos da enseñanza fiel y verdadera para aprender cómo debe ser y actuar un siervo de Cristo. ¿Queremos ser siervos de Cristo? Esforcémonos por vivir lo que dice la Palabra de Dios:

Siervos de Jesucristo

El cristiano no es sólo administrador de los dones de Dios, también es siervo de Cristo. Un buen cristiano debe ser buen administrador y también buen siervo de Cristo. De hecho un mal administrador no puede ser un buen siervo del Señor. El concepto de siervo tiene unos matices propios y de gran interés en la teoría y en la práctica que debemos considerar, tanto para llegar a ser siervos de Cristo como para mantenernos en esa posición privilegiada de siervos suyos.

Administradores y no señores (III). Administradores fieles.

 

“Ahora bien, lo que en fin de cuentas se exige de los administradores es que sean fieles” (1 Co 4,2).

Administradores y no señores (II). Escogidos para dar fruto.

Nuestro Señor no quiere que nuestras vidas sean estériles. Hay que dar fruto. En la parábola de los talentos –que veíamos la semana pasada- o en la de las minas, -muy similar- (cf. Lc 19,11 y ss.), el Señor viene a recoger el fruto del trabajo de sus siervos o administradores. Como Señor tiene todo el derecho a exigir el fruto de lo que es suyo. Y ciertamente lo exige: “¿por qué no colocaste mi dinero en el banco?

Administradores y no señores

Tras referirme en los anteriores temas el Señorío de Cristo sobre lo que el hombre es y tiene, podemos concluir sin riesgo a equivocarnos que ciertamente no es el hombre dueño, sino ADMINISTRADOR de todo lo que el Señor ha puesto bajo su cuidado: los dones espirituales, el tiempo, los bienes materiales, las capacidades intelectuales, la familia, el propio cuerpo, y otros muchos aspectos y realidades.

12. Obedecer es confiar

Objetivos

 Aprender qué es obedecer. Descubrir si sabemos o no obedecer de forma correcta.
 
Reflexión
 
Comenzamos con un juego. Hacemos equipos pequeños. En cada equipo uno será el que deberá guiar a los demás hasta un punto determinado.

Jesucristo, Señor de lo que soy y tengo (III): El dinero

Dando continuidad al tema de la semana pasada, la Biblia también afirma que todos los bienes materiales, las posesiones en general, las riquezas y el dinero en particular, pertenecen al Señor. En el libro de Ageo, por mencionar un texto muy explícito, deja Dios bien claro la propiedad de toda riqueza: “Mía es la plata y mío es el oro” (Ag 2,9).

Jesucristo, Señor de lo que soy y tengo (II)

Si nos parásemos a pensar todo lo que el Señor ha puesto en nosotros seguramente nos quedaríamos asombrados. En el tema anterior vimos algo de todo ello. Esta semana quisiera mencionar dos dones que hemos recibido del Señor que tienen mucha enjundia, porque el uso que hacemos de ellos normalmente dice bastante acerca de nuestra persona. Son el tiempo y el dinero. De hecho, una frase que circula por ahí y considero bastante significativa, dice: “Dime en qué gastas tu tiempo y tu dinero y te diré quién eres”.
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