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Mayor de 15 años

Despedida

Queridos amigos de la Fundación Palabra de Vida,

Queremos despedirnos por este curso. Agradecemos vuestra amistad, vuestra oración, vuestra colaboración, y damos gloria a Dios con los frutos recogidos (y que vendrán todavía) por el uso de los temas de este curso por parte de tantas personas y de grupos en tantas partes del mundo.
Con la serie de temas sobre Jesucristo, el Señor, hemos avanzado en el conocimiento de la persona de Jesucristo y por tanto podemos estar en mejores condiciones para buscarle y estar en comunión con él.
Con el comienzo del nuevo curso, en septiembre, llegarán nuevos temas, que oportunamente anunciaremos. Recordamos que mientras la página web sigue activa con un rico archivo, repleto con los temas que hemos ido ofreciendo a lo largo de estos 10 últimos años.

El día del Señor (II)

En el anterior tema vimos cómo el Señor vendrá glorioso, en el momento que Padre tiene previsto, para recapitular todas las cosas en Cristo y hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza. El reinará por los siglos de los siglos y su reino no tendrá fin.

Hacer la voluntad del Señor (II)

En el Padre Nuestro, el Señor enseñó a los suyos a orar al Padre diciendo: “Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo” (Mt 6, 10). En el cielo la voluntad de Dios es hecha de manera perfecta. Nada es hecho en la más mínima rebeldía en relación a Dios. Todo es armonía, comunión y amor. El plan de Dios se lleva a cabo a la perfección, porque las criaturas celestiales obedecen en todo y cumplen la santa voluntad del Señor.

Hacer la voluntad del Señor (I)

En el tema pasado partíamos de la cita “No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial” (Mt 7,21). Veíamos cómo el verdadero discípulo no es el que llama a Jesús Señor, sino además, y por encima de todo, el que hace su voluntad. Hacer la voluntad del Padre o del Señor Jesús es lo mismo, porque la voluntad de ambos es idéntica en todo.

No todo el que diga: Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos

“No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial” (Mt 7,21).

El citado versículo y los que le siguen están en la Biblia de Jerusalén encabezados bajo el título “los verdaderos discípulos”.

Cristo, un Señor diferente (2)

La semana anterior vimos cómo nuestro Señor nada tiene que ver con los señores de este mundo. Veamos ahora algunas otras diferencias entre el Señor y los demás señores.

·        Los señores de este mundo oprimen a quienes pueden:

”Los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder” (Mt 20,25).

Cristo, un Señor diferente

El señorío de Jesús es totalmente diferente y opuesto al ejercido por los señores de este mundo. El Señor de señores y Rey de reyes, el verdadero y único Señor, viene a enseñar a la humanidad con su ejemplo quién es él y vemos en la Palabra revelada, el modo que tiene de manifestar su señorío sobre todas las cosas, entre ellas, sobre los hombres.

Nadie puede servir a dos señores

“Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero” (Mt 6,24).

¿A quién queremos servir?

Tenemos que partir de que todo hombre sirve a alguien o a algo, aunque no se lo proponga. El modo de actuar en la vida, refleja a quién servimos. El servicio está relacionado en gran medida con nuestra conducta, dedicación y entrega. Esto nos lleva a la necesidad ineludible en la vida de tomar una decisión. Es necesario tomarla libre y conscientemente, decidir qué queremos de nuestra vida, por qué camino nos disponemos a andar, y dónde queremos llegar.

Para ser libres hay que nacer de nuevo

Juan escribió: “Sabemos que somos de Dios y que el mundo entero yace en poder del Maligno” (1 Jn 5,19).

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