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Entre la Penumbra y la Luz

Reflexiones para el corazón del cristiano que está avanzando ya con firmeza por el camino de la madurez espiritual.

Ed Grafite, 180 p.
Autor: Maximiliano Calvo.
Primera Edición 1997. Sexta Edición 2005

 

 

 

 

 

 


Entre la penumbra y la luz
 
Capítulo: XXXV
VIDA- MUERTE
 
477
¿Qué pasa cuando nos rodeamos de toda clase de seguridades, y nos olvidamos de la principal, que es Dios? Con echar un vistazo al hombre moderno tenemos la res­puesta.
 
478
La vida está azotada por oleadas sucesivas de misteriosos huracanes que, salidos de las cuevas del corazón, derriban toda edificación interior no construi­da con materiales arrancados a la cantera de la eterni­dad.
 
479
Aunque no se den cuenta o no quieran admitirlo sus caminantes, todos los caminos de la vida conducen a la ciudad del Sometimiento, donde gobierna el gran Rey Jesucristo.
 
480
El camino que va de la tierra al cielo parte de la ciudad de Conversión, pasa por la de Perseverancia y acaba en la puerta de la Gracia, por donde entran en la gloria, sin pagar entrada, cuantos llaman a ella.
 
481
La rutina tiene el poder de convertir las acciones humanas, aun cuando toquen las cosas de Dios, en algo sin vida, es decir, en cadáveres.
 
482
La muerte biológica del ser humano sólo puede explicarse cuando se entiende como lo que realmente es: una proyección o un subproducto de la muerte verdade­ra, que es la muerte espiritual a manos del pecado.
 
483
El agua viaja con las nubes, y luego con las fuen­tes, y luego con los ríos, y luego con el mar... para volver a empezar. ¡Como el hombre con sus días, sus trabajos y su vida! Hasta que un día, tal vez cansados -el agua y el hombre- se queden en sus honduras respectivas del océa­no y de la eternidad, contemplando cómo otra agua y otros hombres siguen haciendo lo mismo.
 
484
Entre los afanes más notables del hombre está el de querer conocer; y esto es bueno. Lo malo -o lo peor- es que apenas se preocupa por conocer lo más importante de todo: el sentido profundo y último de la vida, al que debe­rían conducirlo todos los demás conocimientos.
 
485
Si la vida se pudiera robar, ¿quién renunciaría a ser ladrón? Sin embargo, hay quien la ofrece gratis y muy pocos le creen.
 
486
En los entierros se ve de todo: desde féretros lujo­sos, de ricas maderas y artísticamente adornados, hasta féretros hechos con cuatro tablas mal ensambladas, que apenas cumplen con su función. ¡Para llevar todos la misma mercancía!
 
487
Querer ser hombre cuando uno es niño es una fuer­za imparable que empuja a rechazar la niñez y hacerse pasar por adulto. Ser niño, cuando uno es adulto, es el sueño imposible de volver a tener lo que perdimos.
 
488
Como las gotas de lluvia se estrellan contra el suelo después de gozarse durante su caída con la contemplación de la naturaleza, así los proyectos de los hombres, cuando no llevan el paracaídas de la trascendencia.
 
489
Dos grandes fuerzas que atraviesan de parte a parte son la vida y la muerte. La vida procede de Dios, hace presente a Dios y lleva a Dios; la muerte procede del pecado, aleja de Dios y lleva a la destrucción.
 
 
ÍNDICE
 
Prólogo
 
Introducción
 
1.      Adoración
2.      Amor
3.      Amor de Dios
4.      Búsqueda
5.      Conversión
6.      Cruz
7.      Dios
8.      Discernimiento
9.      Discípulos
10.    Enemigos
11.    Esperanza
12.    Espíritu Santo
13.    Eternidad-Tiempo
14.    Evangelización
15.    Fe
16.    Hombre
17.    Humildad
18.    Iglesia
19.    Intercesión
20.    Jesucristo
21.    Misterio
22.    Obediencia
23.    Oración
24.    Palabra
25.    Palabra de Dios
26.    Paz
27.    Pecado
28.    Poder de Dios
29.    Profeta
30.    Purificación
31.    Sabiduría
32.    Santidad
33.    Sufrimiento
34.    Vida cristiana
35.    Vida-Muerte
36.    Virtud-Vicio
37.    Voluntad de Dios