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AVISO

Con el tema de esta semana decimos “hasta luego” esperando volver de nuevo en el mes de Septiembre próximo, si Dios quiere. A todos, especialmente a vosotros, chicos, gracias por haber podido compartir con vosotros estos temas, en los que juntos hemos vivido algunas virtudes, y gracias por vuestras oraciones. Que el Señor os haga crecer en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.

Objetivos

Descubrir cuál es la verdadera alegría y las razones y los beneficios de permanecer alegres.

Reflexión

¿Estás contento porque acaba el colegio y comienzan las vacaciones? […] ¿Estás contento porque vas a pasar unos días fuera de tu ciudad? […] ¿Estás contento porque vas a ir a la piscina? […] ¿Estás contento porque durante unos meses no vas a tener exámenes? […]. Todos estamos contentos y alegres porque tenemos unos días para descansar y para hacer cosas que durante el curso no podemos hacer. Y eso es bueno. Sin embargo esa alegría de los sentimientos se pasa y no perdura. ¿Te sientes alegre cuando te levantas en un día lluvioso y te llaman diciendo que se ha cancelado el partido que ibas a jugar o cuando tienes una pequeña gastroenteritis que no te permite salir de casa? ¿Es posible estar alegre en situaciones difíciles? […]. Sí, es posible. La alegría de la que nos habla Jesús, es la alegría de nuestra fe, es la alegría que nos da el Espíritu Santo: “el fruto del Espíritu es amor, alegría,…” (Ga 5,22). Esa alegría la puedes vivir siempre, no depende de las circunstancias, no depende de si te has levantado con el pie derecho o con el pie izquierdo, no depende de si hace sol o está lloviendo, no depende de si estás solo o acompañado, no depende de si has aprobado o has suspendido (aunque debes hacer todo lo posible por aprobar). En tus manos tienes la decisión de estar alegre. ¿Qué vas a decidir? […] Como toda virtud, también la alegría hay que practicarla.

Jesús quiere que estemos alegres, que vivamos alegres, con gozo. Dice en cierto momento: “Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado” (Jn 15,11). Jesús nos invita a vivir alegres y nos da razones para estarlo. Dice: “Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda” (Jn 15,9.13-16). Jesús te ama. Jesús da su vida por ti. Jesús te llama amigo. Jesús te dice que te ha elegido para que des fruto. Jesús te dice que Dios Padre te concederá lo que le pidas. Estas son las verdaderas razones para estar alegres. Santa Teresa dijo “un santo triste es un triste santo”, de la misma forma podríamos decir “un cristiano triste es un triste cristiano”.

En la Biblia aparece más de 500 veces la palabra gozo, alegría o sus derivados. Veamos algunas de esas referencias. Cuando se presentó el ángel ante María le dice: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo” (Lc 1,28). Alégrate, Juan, María, Víctor, Carlos, Ana, Pablo… porque el Señor está contigo cada día de tu vida, él nunca te abandona. Y María proclama: “Alaba mi alma la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador” (Lc 1,46-47). María se alegra en Dios nuestro salvador. El apóstol Pablo también nos dice que estemos alegres: “estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres” (Flp 4,4). ¿Será que el apóstol Pablo ha vivido muy bien o más bien ha trabajado muy duro, ha viajado sin descanso e incluso ha estado encarcelado? […]. Dice el salmo 5,12 “Se alegrarán los que se acogen a ti, gritarán alborozados por siempre; tú los protegerás, en ti disfrutarán los que aman tu nombre”.

Permanece alegre ante las circunstancias que vives. No mires lo que no tienes, al contrario, aprovecha lo que tienes y a las personas que tienes a tu alrededor, en lugar de criticar y estar triste por lo que no tienes. Sé feliz de ser quien eres. Dios nos hizo a su imagen y semejanza, te formó en el vientre de tu madre. El conoce tus pensamientos (cf. Sal 134). El Señor con su poder te creó diferente a los demás y te dio algo que te hace especial.

Haz las cosas con alegría, verás que te salen mejor, “Dios ama al que da con alegría” (2 Co 9,7). ¿Qué será mejor, vivir con alegría o con tristeza? […] Dice Eclesiástico 30,21-25: “No te abandones a la tristeza, ni te atormentes con tus pensamientos. La alegría de corazón es vida para el hombre, y la felicidad le alarga los días. Distrae tu alma y consuela tu corazón, aparta de ti la tristeza; pues la tristeza ha perdido a muchos, de ella no se saca ningún provecho”. Muchos beneficios tiene vivir alegres; uno de ellos es éste: la alegría es vida para el hombre y alarga los días.

 

Con el tema de esta semana decimos “hasta luego” esperando volver de nuevo en el mes de Septiembre próximo, si Dios quiere. A todos, especialmente a vosotros, chicos, gracias por haber podido compartir con vosotros estos temas, en los que juntos hemos vivido algunas virtudes, y gracias por vuestras oraciones. Que el Señor os haga crecer en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.
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