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Objetivos

Aprender a practicar la paciencia. Aprender de Jesús que fue paciente.

Reflexión

Hola chicos, hoy vamos a descubrir cuánta paciencia tenemos. La paciencia es también una forma de amar a los demás: “la caridad es paciente” (1 Co 13,4). [Comenzamos con el juego de la dinámica]. La paciencia es soportar los problemas sin quejarse. La paciencia es mantener la calma a pesar de las dificultades o molestias. La paciencia es saber esperar. ¿Cómo soportas las situaciones que no te gustan?, ¿con queja?, ¿con paciencia? Estamos acostumbrados a obtener las cosas rápidamente y por eso no practicamos la paciencia. Por ejemplo: cuando tenemos hambre decimos impacientes y gritando: “Mamá, tengo hambre, ponme la comida ya”, y nuestra madre se apresura a ponernos la comida y no aprendemos a tener paciencia y esperar a que sea el momento de comer. [Poned ejemplos]. La Palabra de Dios nos aconseja “Más vale hombre paciente que valiente” (Pr 16,32). Para Dios ser paciente es mejor que ser valiente, quiere decir que ser paciente es una virtud muy valiosa.

La paciencia se adquiere practicándola y también es fruto de vivir según el Espíritu Santo (cf Ga 5,22). Dice la Palabra de Dios que la paciencia es una virtud probada. Eso significa que para saber si tienes paciencia o no, hay que demostrarlo. Y para demostrar que tenemos paciencia, debemos vivir situaciones que requieran paciencia. “Sabiendo que la tribulación engendra la paciencia; la paciencia, virtud probada” (Rm 5,3). ¿Has vivido alguna tribulación (problema, enfermedad, preocupación) que te haya dado paciencia? […] Yo recuerdo que de pequeña tenía anginas con mucha frecuencia, me dolía la garganta y tenía mucha fiebre. Me operaron y después de la operación estuve en casa muchos días sin poder hablar. No podía decir nada, ni una sola palabra, ni durante el día ni por la noche. Mis hermanos venían a verme después del colegio, pero yo no podía hablar con ellos. No me podía comunicar con nadie. Mi madre me colocó una lata y una cuchara metálica en la mesilla y cuando quería algo golpeaba la cuchara contra la lata. Durante ese tiempo aprendí a tener paciencia. Paciencia conmigo misma y paciencia con mi madre, si tardaba en acudir a mi llamada.

Jesús también fue paciente. ¿Sabrías poner algún ejemplo de la paciencia de Jesús? […] Jesús demuestra su paciencia con Marta. Marta estaba muy atareada en la cocina preparando la comida, la mesa, lavando los platos... Marta tenía mucho trabajo en la cocina y su hermana María no venía a ayudarla. Marta se enfada y va a Jesús y le dice: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude” (Lc 10,40). ¿Y que le dice Jesús? [..] ¿Qué espera Jesús de Marta? […] Jesús espera que Marta esté sentada a sus pies, como su hermana María, escuchando al Maestro. Pero Marta está en la cocina, en lugar de estar con Jesús. Jesús no le “echa una bronca” sino que le responde con paciencia diciéndole: “Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada” (Lc 10,41).

Jesús muestra su paciencia con sus discípulos que todavía no comprenden que él es el Señor Todopoderoso. “¿Por qué estáis hablando de que no tenéis panes? ¿Aún no comprendéis ni entendéis? ¿Es que tenéis la mente embotada? ¿Teniendo ojos no veis y teniendo oídos no oís? ¿No os acordáis de cuando partí los cinco panes para los cinco mil? ¿Cuántos canastos llenos de trozos recogisteis? ‘Doce’, le dicen. ‘Y cuando partí los siete entre los cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de trozos recogisteis?’ Le dicen: ‘Siete’. Y continuó: ¿Aún no entendéis?” (Mc 8,14-21).

Jesús es apresado y llevado a juicio ante Pilato. Jesús demuestra su paciencia ante Pilato que no se decide entre soltarlo o acusarlo. Jesús muestra su paciencia con los que le insultan, le azotan, le quitan las vestiduras y lo clavan en una cruz. Jesús no protesta, ni se queja, aun teniendo razón. “Fue oprimido, y él se humilló y no abrió la boca. Como un cordero al degüello era llevado, y como oveja que ante los que la trasquilan está muda, tampoco él abrió la boca” (Is 53,7). Jesús aguarda con paciencia que se cumpla el plan de Dios. Confía en Dios y sabe que todo es necesario para llevar a cabo la misión de la salvación del mundo entero.

Señor Jesús danos paciencia para saber esperar y soportar las situaciones difíciles sin quejarnos. Enséñanos a ser paciente como tú.

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