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De la esclavitud a la libertad

TODO SER HUMANO NACE BAJO ESCLAVITUD. Esto no fue siempre así, pero desde la entrada del pecado en el mundo, todo ser humano nace siendo un esclavo en términos espirituales. Al principio el hombre gozaba de libertad plena, pero el pecado lo estropeó todo, y si no hubiese sido por la venida de Cristo a la tierra, la humanidad habría quedado para siempre bajo condenación y dominio del diablo, que es el autor del pecado. Gracias a la obra de Cristo esa situación de esclavitud no es definitiva; por el contrario, el hombre, gracias al amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, tiene a su alcance la recuperación de la libertad.
Una breve reseña histórica: En el origen, el hombre fue creado en estado de gracia, porque Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, y en Dios no cabe pecado. La revelación nos enseña que el hombre sucumbió ante la tentación del maligno y así empezaron todos los males: “Por la desobediencia de un solo hombre todos fueron constituidos pecadores" (Rm 5,19).
El capítulo 3 del Génesis nos ofrece un relato lleno de colorido acerca de la prueba de libertad por la que pasó el hombre y sus funestas consecuencias como resultado del fallo de nuestros primeros padres ante la prueba. Lo menos importante de estos hechos es cómo se produjeron, pero nos importa mucho la lectura profunda de los acontecimientos interpretada por la enseñanza de la Iglesia. Lo que hay que destacar es esto:
·        Que hubo una prueba de su libertad para ver si decidían obedecer, amar y servir a Dios o rechazarlo.
·        Que en esa prueba tuvo un papel importante Satán, el ángel caído, que hizo de tentador.
·        Que Adán y Eva no superaron la prueba.
·        Que se produjeron las consecuencias lógicas de la ruptura, entre ellas la nueva situación de esclavitud espiritual para el hombre.
·        Y que Dios no abandonó al hombre a su suerte.
Ángeles y hombres experimentaron la prueba de la libertad. Dios creó al hombre para que fuera dichoso y le dio el regalo de la libertad para que voluntariamente le sirviera o no, le amara o no, se sometiera a él o no, le adorara o no. Y como la libertad necesita por naturaleza ser probada, Dios sometió a prueba a los ángeles y a los hombres.
 
El CV II nos enseña: “Creado por Dios en la justicia, el hombre sin embargo, por instigación del demonio, en el propio exordio de la historia, abusó de su libertad levantándose contra Dios y pretendiendo alcanzar su propio fin al margen de Dios. Conocieron a Dios, pero no le glorificaron como a Dios. Oscurecieron su estúpido corazón y prefirieron servir a la criatura, no al Creador” (GS 13).
Así que por el mal uso de su libertad el hombre perdió su condición primera, ciertamente privilegiada, y pasó a caer bajo el área de influencia del Diablo.
Por no querer depender de él y someterse a su Creador y Señor, por preferir darle la espalda y elegir vivir por su cuenta, sin contar con Dios, el hombre perdió su verdadera libertad, don precioso que el Señor le había dado, y cayó bajo la esclavitud del pecado y del autor del pecado.
En los próximos temas veremos qué dice la palabra de Dios sobre el hombre que viene a este mundo y cómo puede recuperar la libertad en Jesucristo, porque si antes del pecado el hombre era libre, y con el pecado quedó sometido a la ley del pecado, con la obra de Jesucristo el hombre se encuentra, en relación a la libertad, en un estado de libertad recuperable.
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